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Acompaño a personas a escribir su propia historia
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Muchos se preguntan cómo se pasa de cuidar una floristería a ser mentora en la Red del Ayuntamiento de Madrid o a fundar una empresa de raíces agrícolas. Para mí, el camino ha sido siempre el mismo: aprender a mirar lo que hay debajo de la superficie para ayudar a florecer lo que está estancado.
Soy Lola de Castro, y mi trayectoria es la suma de tres pasiones que, aunque parezcan distintas, se alimentan entre sí: la gestión del talento, la empresa y la palabra.
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Un camino entre raíces y resultados
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Mi visión del mundo profesional no nace de la teoría fría, sino de la experiencia real de quien ha levantado proyectos desde cero y ha aprendido en el terreno lo que significa sostenerlos. Como socia fundadora de Olivar de Castro, la empresa familiar, he vivido de primera mano los desafíos, la responsabilidad y la determinación que implica gestionar un negocio. Conozco el valor del esfuerzo diario, el peso del legado y la importancia de una estrategia sólida para que un proyecto no solo sobreviva, sino que dé frutos y perdure en el tiempo.
Antes de ello, en mi propia floristería, aprendí una de las lecciones más valiosas de mi vida profesional: cada ser vivo tiene su propio ritmo. Allí comprendí que forzar los procesos no acelera el crecimiento, pero acompañarlos con paciencia y atención sí lo potencia. Hoy he cambiado las flores por personas, pero mantengo intacta esa sensibilidad y ese cuidado por el detalle para que el talento vuelva a brotar con fuerza y autenticidad.
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Compromiso con el Talento y la Sociedad
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Actualmente pongo toda esa experiencia al servicio de los demás a través de mis roles institucionales y asociativos, con un propósito claro: que nadie se quede atrás. Como mentora en la Red de Mentores de Madrid Emprende, iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, acompaño a emprendedores en la consolidación de sus proyectos, aportando una visión estratégica que une corazón y negocio, intuición y estructura.
Además, como vicepresidenta de la Asociación para el Desarrollo Laboral y Personal (+40), defiendo con convicción el talento senior. Creo firmemente que la experiencia es un valor al alza y que cumplir 40 o 50 años no es un límite, sino el comienzo de un capítulo lleno de madurez, claridad y sabiduría.
La escritura también forma parte esencial de mi camino. La publicación de mi novela, Una orquídea para Madrid, fue mi propio ejercicio de resiliencia. Escribir me permite explorar el alma humana y comprender sus luces y sombras; una sensibilidad que hoy traslado a cada sesión de coaching, donde acompaño procesos con empatía, firmeza y una profunda confianza en la capacidad de transformación de cada persona.

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Mi propósito hoy
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Creo en un liderazgo con alma y en que el éxito profesional es vacío si no va acompañado de bienestar personal. Por eso, mi mayor orgullo es la Beca Impulsa, mi compromiso personal para que el talento de mujeres y personas sin recursos no se apague por falta de apoyo.
No creo en fórmulas mágicas, pero sí creo en la sinceridad, en la estrategia y en que tu historia aún tiene sus mejores páginas por escribir.
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Hacer hoy lo que hicieron ayer otros, es vivir un día menos.
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